LLAMADO A LA ACADEMIA Y AL CONJUNTO DE LA SOCIEDAD 
COLOMBIANA PARA LA CONSTRUCCIÓN DE MEDIDAS URGENTES, QUE PERMITAN LA GARANTÍA DEL DERECHO A LA ALIMENTACIÓN ADECUADA DE LA POBLACIÓN COLOMBIANA FRENTE A LAS 
REPERCUSIONES DE LA ALERTA SANITARIA POR EL COVID-19


Desde el Observatorio de Soberanía y Seguridad Alimentaria y Nutricional – OBSSAN de la Universidad Nacional de Colombia y su Nodo en la Pontificia Universidad Javeriana, saludamos las medidas decretadas por el Gobierno Nacional y las medidas anticipadas realizadas por los Gobiernos locales para la contención de la pandemia del nuevo coronavirus COVID-19, sin embargo, los efectos de dichas medidas conllevan a problemas de orden social y económico que deben ser tenidos en cuenta a corto, mediano y largo plazo, para que la medida actual sea efectiva.

Por esta razón, hacemos un llamado a las Universidades del país que trabajan en la formación de recurso humano comprometido con la construcción de estrategias para la superación de las problemáticas alimentarias y nutricionales que históricamente aqueja a la población colombiana especialmente la más pobre y vulnerable; al conjunto de la sociedad civil; a los gobiernos locales y al gobierno nacional; a la construcción de alternativas claras para enfrentar el recrudecimiento de las situaciones de inseguridad alimentaria y nutricional que se derivarán de manera dramática, no sólo por las secuelas del coronavirus – COVID-19 sino por el impacto evidente en la capacidad adquisitiva de los hogares colombianos por las mediadas de autoaislamiento social, medida urgente y necesaria, pero con claras repercusiones en el gasto de las familias, generando una inminente crisis social, donde las garantías de alimentos suficientes, en calidad y cantidad, afectarán la canasta básica de los colombianos, anunciando un claro deterioro de la dieta y la seguridad alimentaria y nutricional de la población.

Colombia entra a esta emergencia con una brecha profunda en la garantía del derecho a alimentación, que se puede evidenciar fácilmente desde los datos oficiales en la Encuesta de Situación Nutricional en Colombia – ENSIN 2015, donde se documenta que 54 de cada 100 hogares (54,2%) se encuentran con algún nivel de Inseguridad Alimentaria y que cerca de 9 (8,4%) de cada 100 hogares en esta situación se establece en nivel severo de inseguridad alimentaria, porcentaje que aumentará significativamente si no se toman medidas contundentes para enfrentar el efecto dominó que se vive ya por causa del complejo panorama por las múltiples y gravísimas situaciones que se derivarán del COVID-19, en un momento en que ni el país, ni el mundo estaban preparados para sus repercusiones.

Se requieren entonces en este momento no solo llamados a la acción, sino propuestas basadas en la experiencia de quienes trabajamos en contextos extremos y de riesgo, plantear tareas urgentes que movilicen a las entidades responsables del tema para que trasciendan de los mensajes educativos al qué hacer, para enfrentar la crisis ya inminente en la seguridad alimentaria de los hogares colombianos.

En esta línea ponemos a consideración las siguientes iniciativas, con el fin de coordinar las acciones concretas de manera conjunta e inmediata:

  • Que se convoque a todas las instituciones del Estado con responsabilidad en la garantía del derecho a la alimentación de la población, para movilizar acciones frente a la disponibilidad de los alimentos, congelando los precios de los alimentos básicos y regulándolos de manera efectiva en las centrales de abastos y expendios de alimentos al por mayor y al detal, promoviendo los circuitos cortos de comercialización, la protección a las plazas de mercado que han demostrado pueden desarrollarse en esta contingencia cuando los grandes expendios le fallan al consumidor que no dispone de recursos para comprar en grandes
  • Que se construya una estrategia de transferencia de recursos a las familias, en proporción a sus dificultades de ingreso y empleo formal, que mejore la capacidad adquisitiva de alimentos en cantidad y calidad en los hogares.
  • Que en el marco del Estado Excepción decretado por el presidente Duque, se disponga de recursos del presupuesto nacional para garantizar los mínimos vitales de la población, entre ellos la garantía plena de las condiciones humanas en materia de agua potable, alimentos, evitando así que la vulnerabilidad existente genere situaciones de hambre sumadas a las a las situaciones de inseguridad alimentaria documentadas en la ENSIN.
  • Que se convoque a los diferentes actores que trabajan con el Derecho a la Alimentación en Colombia, la Soberanía Alimentaria y la Seguridad Alimentaria y Nutricional, a aunar esfuerzos que garanticen una cobertura de alimentos a toda la población, teniendo prelación sobre quienes presentan grados de vulnerabilidad, leve, moderada y severa, donde se oriente la destinación de recursos públicos sin intermediación alguna, en función de la alimentación de la población anteriormente mencionada.
  • Que se fortalezca la capacidad institucional para responder de manera efectiva a las poblaciones que venían recibiendo programas de asistencia alimentaria (alimentación escolar, preescolar y comedores comunitarios, etc.) para no generar alternativas erróneas que generen grandes congestiones que van en contravía de la medida misma, situaciones que no dan respuesta al recrudecimiento de la inseguridad alimentaria que debe ser contrarrestada con el accionar de las entidades estatales que tienen la tarea de resolver esta contingencia.

La situación actual es de una complejidad enorme, requiere de decisiones valoradas en la línea de reducir impactos no deseados sobre la población más frágil y vulnerable alimentariamente, no sólo en el momento crítico de la pandemia, sino en sus repercusiones posteriores, pues en conjunto con la lucha por evitar las cifras de contagio que vienen creciendo en el país, el Estado debe preservar las demás condiciones que se ha demostrado, hacer que las situaciones, antes, durante y después de superada la pandemia, sean menos críticas, y una de ellas trascendental es la importancia de la alimentación de calidad y las implicaciones mismas del aislamiento en elementos determinantes como lo económico, haciendo necesario que el país opere en el marco de sus facultades como Estado Social de Derecho.

Exhortamos a todos y todas a construir una alianza para construir acciones y estrategias que sean asumidas por las entidades responsables y convoquen una gran cruzada nacional con este propósito, las deudas en lo alimentario y nutricional son profundas y hondas, no esperemos a que sea una situación aún más compleja y pidamos que se actúe de manera inmediata.

No es posible esperar, la tarea es ahora …

Marzo 22 de 2020.